Durante tres semanas, haciendo uso de numerosos trenes, autobuses y de los omnipresentes tuk tuk, recorrimos sin descanso los principales lugares de la conocida como “Perla del Índico”, encontrando en nuestro camino una buena porción de belleza natural y una considerable riqueza cultural, aderezados con la frecuente amabilidad de sus habitantes, siempre curiosos por la presencia de turistas y extranjeros.

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Este reportaje es un breve resumen del memorable e intenso viaje que realizamos alrededor de Sri Lanka, en el que damos prioridad a la inspiración visual sobre la información y los datos. En el caso de algunos temas y lugares, iremos complementando el presente con otros reportajes más específicos, en el futuro. 

De Pinnawala al Triángulo Cultural

Tras aterrizar en la capital, Colombo, y visitar el Orfanato de Elefantes de Pinnawala – del que extraemos una decepción que explicaremos con detalle en otro artículo -, nos dirigimos a una zona esencial del viaje, conocida por su legado cultural y su significado en la historia del país, al estar ligada a importantes acontecimientos de su devenir histórico.

Se trata del Triángulo Cultural de Sri Lanka, un área que requiere de varios días para su disfrute, pues conforma una interesante ruta que incluye templos, restos y monumentos ancestrales, en lugares como Polonnaruwa, DambullaSirigiyaKandy o Anuradhapura, donde la iniciamos nosotros. 

Dignos de visita y mención, e imposibles de resumir en tan pocas palabras, muchos de estos enclaves son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como es el caso de las Antiguas Ciudades de Sigiriya y Polonnaruwa, El Templo de Oro de Dambulla o la Ciudad Sagrada de Kandy. Algunos quedan ilustrados por las imágenes de este artículo y todos tienen algo que los hace interesantes para el viajero curioso, especialmente para aquellos interesados en el aspecto cultural de un país marcado por las colonizaciones y los conflictos bélicos y étnicos.

Cabe destacar, para los amantes de la fauna y los primates, que algunas de estas zonas son habitadas por el Macaco de Sri Lanka, conocido como “Mono de los Templos”. Debido a la incesante destrucción de su hábitat natural, se ha visto obligado a frecuentar las zonas urbanas, para curiosidad del visitante y riesgo de su amenazada existencia, como relatamos aquí.

Nuwara Eliya y el safari en Udawalawe

Desde Kandy, capital medieval de los reyes de Ceylán, ubicada en pleno corazón de la isla, seguimos el trayecto y emprendemos rumbo hacia Nuwara Eliya, donde reina el verde en las alturas y las temperaturas descienden considerablemente.

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Aunque lento, por la orografía y las condiciones del tren, disfrutamos de un magnífico recorrido que queda justificado por la posibilidad de contemplar y fotografiar los generosos paisajes que adornan las tierras altas del país. Es aquí, en un entorno que en nada se asemeja al resto del territorio, donde se crea el ambiente idóneo para cultivar el que muchos consideran el mejor té del mundo.

Tras visitar las plantaciones y probar el exquisito te cingalés en Nuwara Eliya, entre otros menesteres varios, no podemos dejar pasar la oportunidad de hacer alguno de los safaris disponibles en Sri Lanka. El popular Parque de Yala está cerrado, debido a la escasez de agua, pero nos informan de que Udawalawe está menos concurrido y queda en nuestro camino hacia el Sur, por lo que allí pasamos una grata mañana contemplando a los elefantes salvajes y al resto de la fauna local.

Playas y pueblos del Sur

Continuamos nuestro camino hacia el sur, con la idea de invertir varios días en disfrutar del buen clima y de las espectaculares playas, en alguno de los míticos pueblos pesqueros de la zona, especialmente deseados por aquellos viajeros que buscan practicar el surf.

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Tal es el caso de Weligama, conocida por los populares pescadores que desarrollan su trabajo desde lo alto de estacas clavadas en el mar, y por albergar la isla de Taprobane, la que fuera lugar de residencia del popular escritor norteamericano Paul Bowles. También quedamos encantados con Hikkaduwa y Unawatuna, donde se aprecia la belleza salvaje de la costa cingalesa y todavía trabajan por recuperar la normalidad perdida tras el devastador tsunami del 2004.

Galle y el Día de Luna Llena

Luego de tres semanas sin apenas descanso, el final del viaje se acerca. Aprovechamos para bajar el ritmo y disfrutar de una estancia relajada en Galle, importante ciudad que ha sido testigo del paso de diferentes culturas europeas, como evidencia su apreciable herencia colonial, cuya bahía está en uso desde tiempos remotos, con datos de su importancia allá por el 545.

Para nuestra sorpresa y disfrute, coincide que uno de esos días es festividad nacional y conmemora el día de luna llena Binara Poya, de gran importancia para el sector femenino de la comunidad budista, pues marca la primera vez que las mujeres fueron aceptadas como monjas. Buena parte de la población se reúne en el Fuerte de Galle – también Patrimonio de la UNESCO -, donde tenemos la suerte de vivir una magnífica e inolvidable experiencia que relatamos en este otro reportaje.

Una vez en Colombo, antes de tomar el vuelo de regreso a Madrid y dar por concluido un viaje único e inolvidable, realizamos una visita a Guru Karunapala, maestro y leyenda viva del Angampora, el arte marcial ancestral de Sri Lanka, prohibido durante años por el gobierno británico y todavía vivo gracias a los que continuaron su práctica en secreto.

Texto y Fotos © Nano Calvo
Queda prohibido el uso no autorizado de cualquiera de estas fotografías.

Nota para Editores: Este reportaje está disponible para su publicación,
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