Siempre es un placer escribir sobre uno de mis viajes favoritos hasta la fecha – afirmación que cada día resulta más compleja de mantener, dado el alto nivel de las experiencias posteriores -, así como lo es hacerlo sobre un lugar tan especial como es el Bosque de Bambú de Sagano, en la localidad japonesa de Arashiyama (嵐山).

¿Cómo llegar de Kioto a Arashiyama?

Ubicado a una media hora de Kioto, la visita a esta ciudad supone una excursión perfecta para hacer en el día, si no dispones de mucho tiempo. Para tal menester, puedes coger el Kyoto City Bus #28 en la estación o hacer uso del tren de la línea local JR Sagano. Este nos lleva hasta la estación Saga Arashiyama, en un viaje que se incluye en el Japan Rail Pass, en el caso de que viajes con este recurso.

Recorriendo el bosque en bicicleta

Al viajar solo y cargando únicamente con la mochila del equipo fotográfico, opté por hacer uso de mi transporte predilecto y alquilé una bicicleta – al igual que hice en Kioto -, en un negocio ubicado a poca distancia de la estación de tren. 

De esta forma, con la ayuda de un sencillo mapa, en pocos minutos me adentré en este espectacular bosque de indudable misticismo y visita obligada, cuya generosidad natural sorprende al visitante, desde el primer momento, por lo inusual de su belleza y lo impactante de sus proporciones.

El bosque, formado a los pies del monte Arashiyama, está poblado por esbeltos ejemplares que superan los 20 metros de altura y representan más de 50 variedades de bambú. Los árboles, al ser mecidos por el viento, generan un sonido cuya peculiaridad ha motivado que el pueblo japonés lo considere como uno de los 100 sonidos que han de ser preservados. Puedes ver la lista completa de los 100 Soundscapes of Japan y escuchar su sonido en este video.

El Templo de Tenryu-ji y Jojakko-Ji

Una vez recorrido el bosque y disfrutado de su enriquecedora calma, decidí aprovechar la visita para conocer alguno de los templos cercanos. Empecé por el templo de Jojakko-Ji, fundado en 1596 y prácticamente vacío aquel día, para mi tranquilo disfrute. Si tenéis la oportunidad, recomiendo visitar este santuario situado en la ladera de una colina, rodeado de riqueza natural y enmarcado en un entorno que invita a la profunda reflexión. 

Tras visitar esta joya escondida, llegó el momento de conocer el templo de Tenryu-ji, el más grande de cuántos pueden verse en Arashiyama y complejo principal de la escuela Rinzai.

Fundado en 1339, a inicios del Periodo Muromachi, está considerado uno de los cinco mejores templos zen de Kioto, así como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Su nombre responde a la traducción de “Templo Celestial del Dragón”, y buena parte de su fama se debe a la presencia de un hermoso jardín zen, creado en el Siglo XIV y referencia para la posterior creación de otros jardines de este tipo.

Sin despreciar la innegable belleza de este último, tengo que reconocer que mi memoria optó por conservar, con mayor detalle y colorido, las sensaciones vividas al pasear en soledad por el templo de Jojakko-Ji.

Si disponéis de tiempo, recordad que hay mucho más que ver en Arashiyama, aparte de los lugares mencionados en este artículo. No en vano, es un destino popular desde el Periodo Heian (794-1185), cuando los nobles lo visitaban para disfrutar de su valioso entorno natural.

Texto & Fotos © Nano Calvo

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