Todos los viajes resultan excitantes por la incertidumbre y el deseo que despierta lo desconocido. Ese fue el sentimiento que nació en nuestro interior cuando iniciamos esta aventura, esta vez a bordo de un crucero, recorriendo Islas Griegas, Dubrovnik y Venecia. En esta primera parte os contaremos lo vivido en las Cícladas, con algunos consejos sobre qué ver y cómo moverse por las islas

CORFÚ

El primer destino fue la isla de Corfú, oficialmente la segunda isla más grande y septentrional del conjunto de islas Jónicas, situada boca del mar Adriático, corazón del mar Mediterráneo, y declarada patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO.

Cómo moverse por Corfú

Es una isla grande, pero manejable. El puerto donde atracan los cruceros está a un par de kilómetros de la capital de la isla, que recibe el mismo nombre, y a unos 500 metros de la estación marítima, hasta la que se puede acceder andando en poco más de 5 minutos. Desde allí surgen diferentes formas de moverse por la isla.

Una vez dentro de la estación, encontramos dos empresas de alquiler de coches, una pegada a la otra, por lo que los precios no difieren. Esta nos pareció la mejor opción, teniendo cuenta que íbamos por libre y que el tiempo del que dispones en las paradas del crucero suele ser bastante limitado. Por 45€ alquilamos un coche pequeño coche con el que, mapa en mano, comenzamos nuestro recorrido.

No obstante, también es posible desplazarse en autobús o en taxi, aunque este último puede resultar algo más caro.

Visitas recomendadas en Corfú

El itinerario has de marcarlo en función a tu tiempo, teniendo en cuenta que debes estar en de regreso en el barco unos 45 minutos antes de la hora en la que zarpe de nuevo hacia el próximo destino. Nosotros disponíamos de 4 horas y media, por lo que entre las diversas rutas que ofrece este destino, elegimos las más destacadas: Achilleon (donde se ubica el conocido palacio de Sisi) y Kanoni, desde donde disfrutamos de unas magníficas vistas del mar Jónico y el Monasterio de Vlacherna, situado en un pequeño islote unido a la isla a través de un malecón.

Muy a nuestro pesar, el tiempo no nos cundió lo suficiente para poder visitar alguna de las famosas y recomendadas playas de la isla, como Paleokastritsa, Achavari, Barbati, Arilas, Kerasía o Glifada. Así como tampoco pudimos recorrer el centro de la capital, donde se hayan las Fortalezas Venecianas (durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad fue tomada por los italianos), el Ayuntamiento, los cuarteles de Grimaldi y los palacios de San Miguel y San Jorge. Seguro que valía la pena, pero todo es imposible y había que elegir.

MYKONOS

Junto a Santorini, esta pequeña isla forma parte del archipiélago de las islas Cícladas, dentro del mar Egeo. Sus orígenes y vicisitudes históricas no son claros, figurando en algunos libros como refugio de piratas, allá por el siglo XVI.

Sencillamente preciosa. Así la describiríamos con dos palabras. Sin lugar a dudas, es un pedazo de tierra con hechizo. Todo está bien cuidado, desde el blanco impecable de las fachadas de sus casas bajas hasta las divisiones de sus calles empedradas, perfectamente definidas por líneas en el mismo blanco impoluto. Es una gozada perderse por sus estrechas callejuelas, llenas de luz y color, gracias a sus puertas y balcones pintados unas veces de azul y otras de rojo y las buganvillas que los adornan. El centro de la ciudad está repleto de pequeñas tiendas, todas ellas con gran estilo, incluso las desconocidas.

Cómo moverse por Mykonos

Como ya comentaba anteriormente, la isla no es muy grande. Los barcos no atracan en puerto, sino que lo hacen a cierta distancia y, desde allí, te acercan a la isla en pequeñas lanchas. El puerto está en la ciudad, por lo que a partir del momento en que pisas tierra firme, ya puedes disfrutar de la visita dando un placentero paseo.

Y si, después del paseo te apetece pegarte un chapuzón en sus paradisiacas playas, lejos de la ciudad, lo más cómodo es alquilar una moto o coger el autobús. Salvo en el centro de la urbe (por la estrechez de sus calles), el tráfico es desahogado, muy fácil de llevar.

Visitas recomendadas en Mykonos

Entre los puntos de interés turístico destacados están el Ayuntamiento, el Museo Arqueológico, el Museo Naval del Egeo, la Iglesia Ortodoxa del puerto, los molinos y la Pequeña Venecia. Este último enclave es especialmente bonito, pues se trata de una pequeña réplica de la ciudad italiana, donde las casas se erigen sobre el mar. Además, la zona es muy selecta y atractiva, ya llena de pequeños restaurantes, todos ellos con mucho encanto y con terrazas también al pie del mar, donde se puede disfrutar de la espectacular y archiconocida puesta de sol de Mykonos.

Dado que gozábamos de unas siete horas (fue una de las estancias más largas) y que la temperatura invitaba a ello, decidimos darnos un chapuzón en la playa más cercana, justo detrás de los famosos molinos, protagonistas en la mítica foto del atardecer en Mykonos. Se puede acceder a ella andando, a unos 20 minutos del centro y podemos asegurar que el baño en sus aguas transparentes, de color verde turquesa, y la cerveza griega bien fría, acompañada de una ración de pescadito frito de la zona que tomamos después, merecieron la pena.

SANTORINI

El colofón del recorrido por las islas griegas fue Santorini, una fascinante conformación morfológica que se debe a una violenta erupción volcánica que arrasó todo el Mediterráneo, dando lugar a una cara de la isla con vertiginosos acantilados y, opuestamente, a otra con una fértil y extensa llanura.

Toda la isla y sus rincones son preciosos, de nuevo, como en Mykonos, destaca el blanco inmaculado de las fachadas con el añadido del azul brillante de las cúpulas de sus templos.

Cómo moverse por Santorini

Este enclave es más extenso que el anterior, pero no por ello más complicado. El barco atraca de nuevo lejos del puerto, por lo que tomamos tierra en las barcas.

La capital de la isla, Thira (Fira), se encuentra en lo alto del acantilado, por lo que para llegar a ella solo hay dos maneras desde el puerto: en funicular o en burro. El funicular son 5 euros por persona y trayecto, y en cuatro minutos sube a la ciudad. En burro cuesta lo mismo, aunque el camino es más escabroso y lento, así que, si eres amantes a los animales (como es nuestro caso) tu moral te plantea la siguiente cuestión: ¿qué necesidad tiene un pobre burro de cargar conmigo habiendo una forma más segura, cómoda y rápida de transporte?  No obstante, para los más atrevidos y siempre les quedará la opción de subir andando, ¡solo son 588 escalones!

Luego de visitar Fira, si queda tiempo, es muy recomendable desplazarse hasta la aldea de Oia. El autobús se coge en la plaza central de Fira, cuesta 1,20 €, pasa cada diez minutos y en veinticinco llegas allí. Desde la misma estación, es posible coger otros autobuses para visitar diferentes rincones de la isla o también se puede alquilar un coche y elegir el recorrido que más convenga. En esta ocasión, nos quedamos con el autobús.

Visitas recomendadas en Santorini

Santorini goza de diversos y preciosos lugares para visitar. Comenzando por su capital, Fira, que aunque no dispone de grandes monumentos destacados, cuenta con un entramado calles estrechas, llenas de tiendas y unas vistas espectaculares, gracias a su privilegiada posición sobre el mar.

En cuanto a Oia, es un pequeño pueblo situado en la punta noroeste de la isla. Se reconoce como la versión más elegante de Fira, destacando por sus calles repletas de modernas galerías de arte, artesanía de calidad y grandes tiendas. También es conocida por la famosa foto de la cúpula azul de Santorini.

Otra posibilidad -teniendo que renunciar a alguna de las anteriores, si visitas la isla mediante la modalidad de crucero- es la excursión al Volcán de Nea kameniei, culpable de la accidentada apariencia geográfica de la isla, y el baño en los calientes manantiales minerales.

En cuanto a las playas, existen multitud de calas escondidas que comparten la misma característica propia de la isla, su  aspecto volcánico, que contribuye al llamativo y apetecible contraste entre el negro y rojo de su arena y el azul del agua.

Aquí termina la primera parte de nuestro recorrido por las islas griegas. Estamos seguros que hemos despertado la curiosidad de los que aún no las conocéis y habremos aflorado entrañables recuerdos en los que tuvisteis el placer visitarlas. Si os ha gustado, no podéis dejar de leer la segunda parte en la que recorreremos Dubrovnik y Venecia, ¡no os decepcionará!

Crucero por el Mediterráneo Oriental
Parte 1: Islas Griegas
Ver Parte 2: Dubrovnik y Venecia

Texto © Alicia Jiménez + Fotos © Nano Calvo

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