Tras el fantástico recorrido por las islas griegas de Corfú, Mikonos y Santorini, en la primera parte de este Crucero por el Mediterráneo Oriental, zarpamos rumbo a la costa croata, concretamente hacia Dubrovnik. Hasta el momento, nuestro desconocimiento sobre Croacia era parco y tampoco llevábamos unas expectativas precisas, únicamente los comentarios, siempre positivos, eso sí, de gente que había visitado el país.

DUBROVNIK

Dubrovnik es una ciudad de la Croacia meridional, que posee un casco antiguo proclamado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en honor a su particular belleza, al mismo tiempo que le da el nombre de “perla” del Adriático. El casco antiguo, completamente fortificado, es peatonal y se compone de una larga avenida adoquinada, llamada Stradún, que llega hasta el puerto, y por un gran número de callejuelas perpendiculares, de extremada estrechez y encanto, que deleita los objetivos de sus curiosos visitantes.

Es conocida, también, por haber sido elegida, dada la riqueza histórica de sus localizaciones, como escenario para grabar la popular serie Juego de Tronos.

Dubrovnik, Croatia

Cómo Moverse por Dubrovnik

Desplazarse por la ciudad, tanto fuera como dentro de sus murallas, es muy sencillo. Una vez atracados en el puerto (si no tienes una excursión contratada) puedes coger un taxi por unos 15 euros el trayecto o bien el autobús público, que además de barato es bastante rápido, por poco más de 1 euro. La parada de autobús se ubica justo a las espaldas del puerto, a 200 metros. Poca gente conoce esta forma de trasladarse hasta el centro histórico, por lo que no se esperan colas ni para comprar el billete en la taquilla ni para montarse en el bus.

Eso sí, hay que pagar el billete en la moneda del país, kunas, pero esto no resulta un problema, ya que existe una taquilla de cambio de moneda contigua a la de los billetes de autobús. Nuestra recomendación en este sentido es que cambiéis lo justo, ya que dentro del fuerte puedes pagar en euros o con tarjeta. Además, si te sobran suficientes kunas como para querer cambiarlas de nuevo a euros, deberéis pasar de nuevo por la misma taquilla a vuestro regreso porque en el barco no os prestarán este servicio (al menos no en el que nosotros viajábamos).

Visitas Recomendadas en Dubrovnik

El autobús te deja en la Puerta de Pile, la entrada del fuerte. A partir de ahí eres libre de moverte a tu antojo. La muralla se puede recorrer por arriba, previa compra de la entrada, que está al final de la calle principal, pasando la Catedral de San Blas y antes de llegar al puerto viejo de Dubrovnik.

Sin embargo, te aconsejamos recorrer primero el fuerte por sus calles, disfrutando de sus pequeñas tiendas y de sus monumentos, tales como la columna de Orlando, el monasterio Franciscano, la gran fuente de Onofrio, el palacio del Rector -considerado uno de los más hermosos de Dubrovnik-, la torre del reloj o la iglesia ordotoxa Servia, entre los más de 48 puntos de interés existentes dentro del fuerte, y luego de haber hecho este recorrido, subir a la muralla y disfrutar de las maravillosas vistas de la vieja ciudad croata desde las alturas.

Para aquellos que no tengan miedo a las alturas, es muy interesante también subir en el teleférico hasta el mirador, que se encuentra a una altura de 405 metros sobre el nivel del mar. En cada cabina caben unas 30 personas aproximadamente y está totalmente acristalada (excepto el suelo), por lo que el paseo es atractivo desde el primer momento.

Las vistas de la ciudad amurallada, con todos sus tejados de color naranja, rodeada de mar y embarcaciones grandes y pequeñas, que aguardan sus menesteres, son realmente espectaculares. Llegar hasta el teleférico es muy sencillo, existen indicaciones desde el puerto, caminando son unos 10 minutos, no tiene pérdida. Eso sí, os sugerimos que si os interesa esta actividad, no la dejéis para el final de la visita. Nosotros lo hicimos a mitad, después de caminar dentro del fuerte y antes de subir a la muralla, y no tuvimos que esperar ninguna cola ni había demasiada gente en el mirador. En cambio, la historia era otra cuando bajábamos de vuelta, camino a visitar la muralla.

Vista la muralla y encantados de la visita –aunque cansados, sobre todo por la última parte dedicada a la muralla, apta para todos los públicos, excepto personas discapacitadas físicamente-, cogimos el bus de regreso al puerto, situado también en la Puerta de Pile, al lado opuesto de la calle, para zarpar nuevamente hacia el que sería nuestro último destino, la bella Venecia.

VENECIA

Capital de la región de Véneto y popularmente conocida como “ciudad de los canales” o “La Serenissima”, por los italianos, Venecia se ubica al noreste de Italia y su centro histórico, declarado también Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se asienta en el conglomerado de islas más grandes de la laguna de Venecia, en el norte del mar Adriático.

Venice, Italy

Cómo Moverse por Venecia

La ciudad se levanta sobre 118 pequeñas islas, unidas entre sí por 455 puentes, contando entre ellas con las islas de Murano y Burano. Esta composición es la que caracteriza a este lugar por ser totalmente peatonal y utilizar el medio acuático para moverse por la ciudad a través de sus canales.

Desde el puerto de Venecia donde atracan los cruceros tenemos dos posibilidades de desplazamiento (siempre contando con que no se tienen excursiones contratadas): taxi o transporte público. Desconocemos el coste medio de los taxis en el trayecto por tierra necesario hasta la Piazzale Roma, que viene a ser como la estación central de los vaporettos (lo que vendría a ser nuestros autobuses de línea, pero sobre el agua), pero suponemos que el precio es elevado, pues Venecia es una ciudad cara. Nosotros decidimos coger una especie de metro descubierto que va elevado que, por poco más de 1 euro y medio por persona, nos llevó directos hasta la Piazzale Roma.

Llegados a la estación central de vaporettos, es simple, solo has de dirigirte a las taquillas y comprar los billetes. Nuestro consejo es comprar un bono para todo el día. Cuesta 20 euros y te permite desplazarte tantas veces como quieras en este medio de transporte.

Visitas Recomendadas en Venecia

Podríamos decir que en Venecia todo es visitable, pero cuando la excursión se reduce a unas pocas horas, como es el caso, intentas ajustarte para ver lo más destacado. Nuestros acompañantes de cena durante el crucero, que ya habían visitado la ciudad en el pasado, nos aconsejaron visitar Murano y Burano, aunque debido a la escasez de tiempo, tuvimos que elegir una de las dos, Murano.

Venice, Italy

Como muchos de vosotros sabréis, Murano es famosa por sus exquisitos trabajos sobre el cristal que recibe el su nombre. El cristal de Murano es mundialmente conocido por su alta calidad y su elevado precio. Accedimos a ella en vaporetto, directamente desde la Piazzale Roma, el recorrido son apenas 20 minutos. En ella podemos recorrer su calle principal, colmada de tiendas a ambos lados del canal, donde exponen y venden a los turistas sus finas creaciones.

Figuras, lámparas, collares y pendientes son algunas de las piezas que exhiben en sus escaparates. Con suerte, algún astuto comercial veneciano nos ofrecerá la posibilidad de visitar una de las fábricas de cristal de Murano y podremos disfrutar de su arte, al tiempo que compramos algo de recuerdo. No fue este nuestro caso, por el horario, pero otra gente sí tuvo la ocasión de visitar alguna.

Después de nuestra visita, nos dirigimos a la famosa plaza de San Marcos, centro urbano e histórico de la ciudad, atestado de visitantes ansiosos por montar en góndola 15 minutos al módico precio de 80 euros, subir al famoso Campanille de San Marcos, desde donde se goza de unas vistas privilegiadas de todo Venecia (gracias a sus casi 100 metros de altura), visitar el Palacio Ducal de Venecia, también en la misma plaza, y, cómo no, entrar a la majestuosa Basílica de San Marcos. De manera que es necesario armarse de paciencia, ponerse el sombrero y tener una botella de agua bien fría a mano (entre los meses de junio y septiembre) para poder sobrevivir a las interminables colas que acceden a cada uno de estos emblemáticos lugares.

Aunque, todo sea dicho, el esfuerzo merece la pena y ninguno de ellos te deja impasible, salvo la cara que se te queda frente al gondolero cuando te pide los 80 euros, le comentas que te parece muy caro por un cuarto de hora y te aparta la mirada con desdén para coger a otros turistas que están junto a ti en la cola. Lástima que no entendiese que su trabajo, como el de todo aquel que trabaja en turismo, se debe precisamente a éste y, sin la presencia de los turistas no sería tan fácil, ni tan rápido, ganar esos 80 euros.

Crucero por el Mediterráneo Oriental
Parte 2: Dubrovnik y Venecia

Texto © Alicia Jiménez + Fotos © Nano Calvo

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