Cuentan algunos que la entrada del surf en Europa tuvo lugar a través de esta localidad francesa, ubicada en la región de Aquitania, en el Suroeste de Francia, y hermana con mi ciudad natal, Zaragoza.

Quizá sea esta la razón por la que Biarritz, amén de lugar de descanso para numerosas familias adineradas que habitan sus casas burguesas y mansiones durante el verano, es un popular punto de encuentro para los amantes de este noble deporte.

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De pueblo ballenero a ciudad balneario

Allá por el Siglo XI, compuesta por dos asentamientos principales – el puerto y el barrio de San Martín -, Biarritz hacía las veces de puerto pesquero de ballenas. Es en 1854, no obstante, cuando comienza a adquirir notoriedad, gracias al hecho de que Emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III, decide construir un palacio en su playa, hoy conocido como Hôtel du Palais, y otorgarle la categoría necesaria para atraer a la clase alta del momento. Desde entonces, sería frecuente la presencia de la nobleza europea en busca, entre otras cosas, de los efectos curativos de unas aguas generosas en algas y en yodo, consideradas terapéuticas por sus curativas propiedades.

Mezcla de culturas y Meca del Surf

En la actualidad, por la suma de todo lo anterior, una curiosa combinación de culturas se dan cita en la antigua Beariz, existiendo un perfecto equilibrio entre los veraneantes de clase alta y los surfistas que la buscan, principalmente, por sus reconocidas olas.

Es habitual topar con gente de todo tipo cuando visitas puntos clave como la playa de la Côte des Basques, el Puerto de los Pescadores, La Roca de la Virgen o el antiguo mercado “Halles de Biarritz”.

Sus séis kilómetros de playa, aunando alguno de los puntos de surf más valorados del continente, acogen a cientos de practicantes cada temporada, incluyendo niños dando sus primeros pasos sobre la table, amateurs perfeccionado su técnica y profesionales del gremio entrenando para la siguiente competición.

No en vano, durante la realización de este reportaje, tuvimos la oportunidad de presenciar, y fotografiar, el Roxy Pro Biarritz, final del Campeonato Mundial de Surf femenino de la ASP, en el que la australiana Stephanie Gilmore alzó, por quinta vez, el trofeo a la mejor surfista del mundo.

En la playa de la Côte des Basques, la preferida por los expertos en este arte, se dieron cita las mejores profesionales, con nombres como la encantadora Carissa Moore – con quien tuvimos el gusto de charlar, en compañía de su hermana menor -, la australiana Sally Fitzgibbons, la hawaiana Coco Ho o la talentosa Lee-Ann Curren, nacida en Biarritz e hija del tricampeón mundial de la ASP, Tom Curren.

Texto y Fotos © Nano Calvo 

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