Streymoy y Mykines

Tras recorrer las islas de Vágar y Eysturoy, tal y como relato en el capítulo anterior del reportaje, nos dirijimos a la isla de Streymoy, donde pasaremos las dos noches restantes en la capital de las Feroe.

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Saksun y Tjørnuvík

Por la mañana, antes de bajar al Sur, optamos por recorrer los pequeños asentamientos del Norte, tranquilos y enclavados en verdes valles, como es habitual en el archipiélago. Visitamos Tjørnuvík y Saksun, bajo una leve lluvia cuya presencia no molesta excesivamente. Invertimos más tiempo en el primero de ellos, pues llegamos con hambre y, casualmente, un vecino ofrece té y gofres en un sencillo puesto improvisado fuera de su casa. A precio de oro, dicho sea de paso.

Por el camino entre uno y otro punto, nos detenemos para contemplar de cerca y fotografiar la catarata de Fossá, bastante popular entre los locales.

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Nos encontramos, también, con un jardín de esculturas de piedra, el mismo concepto que puede verse con frecuencia en Ibiza o, en mayor número y concentración, en el Camí de Cavalls que lleva a Cala Pregonda, en Menorca.

NN-FAROE-361Personalmente me gustan mucho, al tratarse de una creación sencilla, conjunta y temporal, abierta a todos los participantes que gusten de aportar su muestra de equilibrio rocoso, de forma anónima.

Primer contacto con Tórshavn

Una vez caminado por los lugares anteriores, llega el momento de dirigirnos a la capital de Islas Feroe, Tórshavn, donde nos instalaremos durante el resto del viaje. Se trata de la ciudad más grande del archipiélago, con una larga historia cuyo origen se remonta a la época de los vikingos. 

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El centro de la ciudad es tranquilo y agradable, con distancias que permiten recorrerlo cómodamente a pie. Acoge las principales tiendas y restaurantes, entre los que destacan Áarstova, Barbara Fish House o el Hotel Hafnia. Puesto que las ganas de comer aprietan, optamos por disfrutar de nuestro tipo de comida preferida, la japonesa, aprovechando que nos encontramos en un lugar donde la calidad del pescado es excepcional. Es así como terminamos en Etika, un local de sencillo y de atractivo diseño, cerca del puerto, donde combinan la tradición culinaria nipona con la frescura de la pesca local, con bastante acierto.

Un poco de historia en Kirkjubøur

Con el estómago y la curiosidad satisfechos, de momento, visitamos el poblado ubicado más al Sur de la isla de Streymoy, así como principal nucleo histórico de Feroe.

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Se trata de Kirkjubøur, conocido por albergar las ruinas de la Catedral de Magnus – datada en 1300 y en obras de restauración, durante nuestra visita -, la Iglesia de San Olaf – la más antigua todavía utilizada en Feroe, que data del Siglo XII y alberga una runa vikinga encontrada en 1832 – y la casa de madera habitada más antigua del mundo, de nombre Kirkjubøargarður y creada en el Siglo XI, que también alberga un museo, como podéis ver en la galería de abajo.

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Regresamos a la capital, donde aprovechamos para relajarnos un poco en el excepcional Hotel Føroyar, situado en lo alto de la ciudad y lugar de descanso habitual para las celebridades y políticos que visitan las Feroe, por razones que entendemos. Nos quedamos con las ganas de probar el restaurante del hotel, KOKS, con el chef Poul Andrias Ziska a la cabeza y una fama que lo respalda. 

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Mykines, un paraíso para los ornitólogos

Reservamos este último día de estancia en las islas para gozar de una de las experiencias que más nos apetecía vivir y, en mi caso, también fotografiar. Se trata de la visita a Mykines, una isla que forma parte de la zona más antigua del archipiélago, formada hace unos 60 millones de años, cuya población ha ido descendiendo con el tiempo, con solo 14 habitantes permanentes en 2012. 

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Como es costumbre en este viaje, vamos justos de tiempo y llegamos en el último minuto al ferry, de nombre Jósup, que viaja desde el puerto de Sørvágur, en Vágar, hasta Mykines. Cabe decir que es necesario llamar previamente o enviar un email y reservar, pues las plazas son limitadas y es fácil quedarse fuera. Es una lástima perder la oportunidad de visitar un lugar único por esta razón, como casi nos sucede a nosotros. 

Debido al estado de agitación del mar, el trayecto resulta un poco tortuoso, pero su escasa duración hace que el mal rato pase pronto. Desembarcamos del ferry y, subiendo una cuesta y caminando un poco, llegamos al pueblo de Mykines. Se trata de un asentamiento pequeño, donde únicamente existe un lugar donde dormir y comer algo, el hostal Kristianshús.

Trekking hasta el faro de Mykineshólmur

Una vez recorrido el pueblo y comprado algo de agua para el camino, emprendemos el trekking que termina en el faro de la isla de Mykineshólmur. Para ello, hemos de regresar sobre nuestros pasos, pues la senda se inicia a la entrada del pueblo, como indica un cartel de madera, con la ascensión de una prolongada colina que nos sitúa en el comienzo de la aventura.

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El día está ligeramente lluvioso y una refrescante niebla preside el entorno, lo que hace que la visibilidad sea reducida en algunos tramos y el camino resulte resbaladizo, en ocasiones.

No es un trekking sencillo ni apto para quienes sufran de un vértigo intenso – aquí podéis acceder a todos los detalles de la ruta -, así como requiere un calzado adecuado para evitar resbalones y sustos varios, de los que presenciamos unos cuantos. 

El Reino de los encantadores Frailecillos

Considerada por la organización BirdLife International como un área aviaria importante (Important Bird Area), la isla de Mykines acoge a miles de aves marinas de más de 200 especies, debido a su ubicación y características climatológicas, entre otros factores.

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Pronto nos damos cuenta de este hecho, al asomarnos a alguno de los impresionantes acantilados que limitan nuestro caminar por la montaña y que conceden al enclave, para nuestro deleite, un pintoresco dramatismo. Conviene hacerlo con mucho cuidado, insisto, pues el terreno puede ser resbaladizo y la posible caída no augura nada bueno para el caminante despistado.

No tardamos en divisar las primeras colonias de Frailecillo Atlántico (Fratercula arctica), uno de mis pájaros predilectos por su magnífico y genuino aspecto, así como de bellos Alcatraces (Sula Bassana).

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Seguimos caminando, con la precaución que exigen las condiciones mencionadas. Hay un punto en la ruta en que, debido a la niebla, parece terminar el camino. No es así, pues una escalera desciende por el lateral y nos lleva hasta uno de los mejores lugares para la observación de las aves. Se trata de una ladera repleta de nidos de frailecillos, frecuentada por miles de aves que la sobrevuelan – gaviotas tridáctilas (Rissa tridactyla) o gráciles charranes árticos (Sterna paradisaea), entre otros -, descendiendo al mar en busca de alimento y regresando, cuando hay fortuna, con el pico cargado de pequeños peces. 

La ruta prosigue y nos lleva hasta un curioso puente que conecta ambas islas. Desde ahí, seguimos ascendiendo y llegamos hasta el faro de Mykineshólmur, donde hacemos una breve parada para comer y descansar. Lamentablemente, la climatología nos impide disfrutar de las vistas desde este elevado enclave, que imaginamos han de ser realmente impresionantes.

The Faroe Islands

Una vez concluido el breve descanso, emprendemos el descenso y regresamos al pueblo de Mykines, donde aguardamos la llegada del ferry. El viaje de regreso, aunque también agitado, nos regala majestuosas vistas de la cascada de Gásadalur y de un hermoso arcoiris que surca el cielo de las Feroe, durante unos minutos. 

Cena de despedida en el Hotel Hafna

Regresamos al hotel y nos preparamos para disfrutar de una memorable velada que marcará, a nuestro pesar, el final de este memorable viaje. Lo hacemos en el prestigioso restaurante que alberga el Hotel Hafnia, donde cenamos un delicioso menú de degustación y recordamos las intensas experiencias de los últimos días, confiando en regresar en un futuro cercano. 

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Antes de retirarnos a dormir y dar por concluidos nuestros 4 Días en las Islas Feroe, damos el último paseo por el puerto de Tórshavn y nos despedimos de este magnífico archipiélago, lugar idóneo para quienes buscan retirarse unos días del fragor diario y reencontrarse con la naturaleza, en una armoniosa y dramática combinación de verde tierra, fresca calma y generosas porciones de agua y mar.

The Faroe Islands

Aprendér Más (Libros y Guías sobre Islas Feroe)

Faroe Islands (Bradt Travel Guides)
The Missing Son: A Faroe Island Saga
Lonely Planet Iceland, Greenland & the Faroe Islands
Faroe Islands
The Faroe Islands Travel Journal
The Faroe Islands
The Faroe Islands: Interpretations of History

Gracias a Annleyg y Ditte por su ayuda. 

4 DÍAS EN LAS ISLAS FEROE
Parte 2 / Streymoy y Mykines

Leer Parte 1 / Vagar, Eysturoy y Kalsoy

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© Nano Calvo